L.

L.

domingo, 24 de abril de 2011

Aprendí a no creer en las casualidades, a esperar a lo que tenga que pasar. Aprendí a apreciar lo que tengo, a no juzgar por las apariencias, y a querer ser lo que soy. Aprendí a alegrarme de los amigos que tengo, y a sentirme orgullosa de ellos. Aprendí a pedir perdón, y a perdonar. Aprendí a dejarme llevar, y a no arrepentirme de cosas, sobre todo si me han llegado a hacer sonreír. Aprendí a dar abrazos a quien me quiere abrazar, y quien no me quiera abrazar, no se le abraza, y punto. Aprendí a sonreír cuando quería llorar, porque eso es un escudo que hará falta más adelante. Aprendí a reírme de mis errores, porque me hace más fuerte. Aprendí a valorar lo que tengo, lo que tuve, y lo que he vivido, porque forma parte de lo que soy. Aprendí a no desperdiciar un segundo de la vida, a no tomármela enserio. Porque aprendí, que solo la voy a vivir una vez. 

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