L.

L.

sábado, 14 de mayo de 2011

13.05.2011, Madrid.

A 395 kilómetros de casa, de tu ciudad, en una excursión con tus amigas. Y encontrar a alguien que aunque sea por una hora te hace sentir diferente. Que te espera para que vayas a su lado, y te quedes con él un rato. Un rato. Pero no, no me quedé. Porque no lo iba a volver a ver, porque lo único que me quedaría de él sería un papel con su tuenti y una carita sonriente. Y porque eso no iba a ser suficiente, porque me emparanoyo mucho con estas cosas, mucho. ¿Y ahora? Ahora no me queda nada. Ahora se me ha roto el papel y no me acuerdo de su apellido. Y solo me queda el trozo de la servilleta con la carita sonriente. Nunca me había pasado nada igual. ¿Que si me arrepiento de no haber echo caso? Pues sí, mucho, muchísimo, porque por una hora y 15 minutos hubiera sido bonito, muy bonito. Me jode saber, que no lo voy a volver a ver, que no voy a saber nunca más de él ni ver la camiseta rosa fucsia con esos pantalones blancos. Pero..no hay mal que por bien no venga. A patir de ahora si quiero algo, no pondré peros, lo haré y punto. Que los primeros días lo echaré de menos, pues claro, pero en fin. Las cosas pasan, porque tienen que pasar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario