L.

L.

sábado, 4 de junio de 2011

Lo he querido más que a nadie en la vida. Más que a nadie. Me lo ha dado todo con una caricia, pero me lo quitó con 4 palabras, con 4. Pensé que lo había olvidado y que cuando lo viera de cerca de nuevo sería indiferente. Pero una vez más me he vuelto a equivocar. Me gustan sus ojos marrones verdosos y su carácter incluso de mala ostia. Y cuando me toca el brazo izquierdo, o cuando me encuentro con él de frente, me gustaría correr a abrazarle para que se dé cuenta de que nadie lo va a querer más que yo, nadie.

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