L.

L.

domingo, 9 de octubre de 2011

No quieres engañar a nadie, solo quieres engañarte a ti misma.

Asomarse a la ventana y ver como el tiempo pasa. Haces tu vida, lejos de él. Al igual que él hace su vida lejos de ti. Os veis de lejos y ya ni si quiera os saludáis. Él es indiferente, mientras tú te mueres de ganas de decirle algo. Te mueres de la rabia. Ojalá estuvieras dentro de su cabeza para saber que piensa. ¿Tendrá buena memoria o se habrá olvidado de todo? Lo peor es que tenga buena memoria pero solo se haya olvidado de ti. Nunca volvió a ser lo mismo por más que lo intentaras, porque tú no lo querías como amigo, y aunque hicieras el esfuerzo, cada vez que lo veías acercarse a ti era como si alrededor, la gente hubiera desaparecido. Y en un momento como este, te das cuenta de que todo se ha acabado. Que lo que pasó, es pasado, que ya no sirve de nada estancarse en un recuerdo. Aunque eso no significa, que ya no le quieras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario