L.

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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Twentythree

Un día más. Pasas la hoja del calendario hacia atrás y ves como el tiempo va tan rápido que ni si quiera te das cuenta. Primavera, Verano, Otoño, Invierno..Te fijas en como las cosas cambian de rumbo de un día para otro. Hoy estás aquí, y mañana, allí. Ya no te fijas en las fechas, sabes que día es solo cuando necesitas ponerlo en esa hoja de examen, pero ni si quiera te fijas. 1,2,3,4,5..Y así todos los meses, sin hacer nada para evitarlo. No hay nada que llame tu atención. Simplemente, ya han pasado demasiados días. Entonces, llega un día más. Ya no es 22, ya es 23. Un número que activa tu mente como si fuera un interruptor. Cada 23 de cada mes, pasa lo mismo. ¿Recuerdas aquel día? Si, fué un día maravilloso. Fué 23. Eso no lo puedes olvidar. ¿Te has fijado? Cambia todo, el rumbo de los coches, el sitio de los libros en tu mochila, el canal de la tele, la canción que estás escuchando..Cambian los días, los meses, los años..Incluso ese día del que hablábamos, cambia de un año para otro. ¿Cuál es el problema? Bien, no tiene complicación. Lo que no cambia, es la sensación. Tu corazón vuelca al recordar palabras, al recordar momentos. Quizá fuera más fácil tener una máquina que te hiciera olvidar, como esos inútiles atrapasueños que, quizá sirvan para algo. Las palabras se van, el día que viviste, se esfuma, y quizá, esa persona de aquel día, si, ya sabéis a lo que me refiero, quizá esa persona, también se vaya. Pero nunca se irá lo especial que te hizo sentir. 

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