L.

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martes, 22 de noviembre de 2011

Y llámame negativa, que yo prefiero llamarlo REALISMO.

Darse cuenta un día de que no hay cuentos de hadas, que no existen los putos príncipes que vayan por tierra, mar y aire en tu busca, no van a luchar contra dragones gigantes por ti, ni van a arriesgar su vida. Despertarás de ese sueño eterno sin un puto beso de alguien que acabe con una bruja malvada que te quisiera matar. No, yo ya no espero a mi príncipe azul, porque debí darme cuenta antes de que yo no soy ninguna princesa encantada.

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