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lunes, 12 de diciembre de 2011

Juraba que era el amor de mi vida..

+Con doce años me hice una herida con la inicial del niño que me gustaba. Me levantaba la postilla todos los días para que me dejase cicatriz, y así no olvidarlo nunca, juraba que era el amor de mi vida.
-Bueno, como todos los críos, ¿no?
+No, como todo el mundo. El primer amor y el último se sienten igual, eso es lo que se tarda en entender.
-Ya..¿Y cuándo te diste cuenta tú?
+Pues cuando dejé de rascarme. Llega un momento en el que te das cuenta de que entre esas dos personas solo quedas tú, y que lo único que te ata a él es esa herida. y que haciéndola sangrar no mantienes vivo su recuerdo, sino el de que lo perdiste. 

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