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miércoles, 28 de marzo de 2012

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Todos hablamos mucho cuando nos cuentan cosas parecidas que les ocurren a otras personas. No sé por qué, pero nunca pensamos que puede sucedernos a nosotros. Y en cambio, el día menos pensado..¡Pam! Te toca a ti, como si te hubieras traído mala suerte tú sola. Tienes que arreglar cuentas con tu orgullo y tus ganas de seguir con él..pero qué coñazo. Siempre he sido una negada en matemáticas. Y además, en el amor no existen ecuaciones ni operaciones. No existe el contable de los sentimientos o el asesor financiero del amor. ¿Qué ocurre? ¿Que hay que pagar un impuesto para ser feliz? Si fuera verdad, lo pagaría a gusto. Lo peor de todo es que le echo de menos. Estoy aquí. Me acuerdo de esos besos. Era una promesa. ¿Tan difícil era mantenerla? 

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