L.

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miércoles, 27 de junio de 2012

Que maravilla, ostias

Mírame, que fuerte soy, que fuerte me he hecho. Me resbala si follas o fallas, si estudias o prefieres trabajártelas. Si sigues igual o si vas hablando mal de mi. Si odias los domingos o si cuentas por ahí que yo estaba loca por ti. Si te sigue faltando cerebro o si te sigue sobrando de ahí abajo. Si bebes para divertirte o para olvidarte. No me han quedado cicatrices de la ostia que nos pegamos, ni sitios, ni refugios, ni paisajes, ni canciones para recordar y mucho menos canciones para recordarte. He aprendido la lección bien aprendida a base de palos y no me han quedado ganas de volver a verte, ni de noches, ni de mañanas, porque la complicidad, y las ganas, ardieron, y no me han quedado ganas de ti en general. Solo algo un poco jodido parecido a la resaca de los domingos y un poco de odio hacia lo que tenga que ver contigo. He vuelto a nacer y he vuelto atrás. Ya no hay perro que me ladre ni capullos que me hagan llorar. Ahora soy invencible, imperfecta, sincera y rápida. Vuelvo a las andadas, que maravilla, ostias, quién me lo diría.

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