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viernes, 27 de julio de 2012

Te quería como nadie

A veces dan igual los esfuerzos por olvidar a alguien, o todo lo que os podéis llegar a echar en cara en una tarde. A veces, que algo se rompa no conlleva que se rompan los recuerdos, y quizá esa es la peor parte. Puedes dejar de ver a una persona por la calle, pero pasarás por un sitio en el que estuviste con esa persona, y la recordarás. No solo recordarás a la persona, sino el momento. Aquel parque con dos columpios, y un tobogán, una noche de Enero. Una plaza al lado del centro una tarde de Marzo. Una casa abandonada en medio del campo una mañana de Julio. A veces, da igual las tardes que evites volver a verle, a veces da igual que intentes no pensar, pensarás. A veces da igual que intentes sustituir esa persona por otra, y es ahí, cuando te das cuenta de que no puedes sustituirle. Pasará el tiempo. Vivirás muchos más momentos con muchas más personas. Pero hay algo evidente. Lo que has sentido con él no lo vas a sentir con nadie. A veces da igual el tiempo que pase. A veces, una herida es tan tan grande y tan profunda, que aunque dejes de tocarla para que se cierre, siempre te quedará la cicatriz.



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