L.

L.

martes, 21 de agosto de 2012

Contigo perdí mi tiempo. Lo volvería a perder.

Te quise. Día si, día también. En tus malos días, ''cansado de no hacer nada'', apoyado en mis piernas y con los ojos cerrados, totalmente en silencio como un chico bueno. En tus días buenos, con una sonrisa en la cara a todas horas, impaciente y tonto y agarrado a mi mano con fuerza, haciendo que me tiemblen las piernas y que me sobre la piel. En tus días odiosos, mirando solamente para y por ti y totalmente por libre. Te guardaré los secretos, tranquilo, no tengas miedo de que pueda putearte porque yo a ti no puedo hacerte daño. Ni quiero. Sigue con ella, no es ironía, es un consejo. ¿Sabes un secreto más? Cuando llegue el momento exacto, yo ya estaré por ahí, perdida en carnavales abrazada a otro que no serás tú. Y tú, estarás abrazado a otra que evidentemente, tampoco seré yo. Pero sin que nadie lo sepa, yo seguiré pensando que de un momento a otro, me pedirás que vuelva. Y tú, estarás esperando que lo haga sin decirme nada. Y para entonces, ya será demasiado tarde. Porque para que algo acabe bien no es necesario que sea eterno, me basta con que haya durado el tiempo justo para que sea inolvidable


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