L.

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viernes, 3 de agosto de 2012

Entre tanto y tanto..


Ahí estaba yo. En uno de esos días en los que parece que las cosas van a volver a la rutina. Una vuelta al cole tan monótona como indeseada. Un día de presentación de clase que podría haber sido tan aburrido como otro cualquiera. Excepto por un detalle. Ahí estabas tú. Apoyado en el banco con un cigarro en la mano saludándome mientras me sonreías. Quizá ese fue el final de una cosa. El final de mis principios. Pero el inicio de mis locuras, de las mentiras a todo el mundo para pasar un rato contigo y de mis ganas de no tener otra cosa entre mis manos que no fuera tu cuello. Ahí estábamos nosotros, cambiándonos la vida, derrumbando teorías y dándonos cuenta de que a veces, lo que nos callamos, significa mucho más de lo que contamos a los demás. 

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