L.

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viernes, 3 de agosto de 2012

La mayor debilidad que he tenido en mi vida

Te repito, que me dan igual los kilómetros. Tú a mi me has cambiado la vida. Y no busques más, porque no hay más. Las cosas son como son, tal y como las hemos construido. Pasé de comerme la cabeza a comerme tu boca. Pasé de morder gominolas a morder tus labios. Aunque quizá tus labios también sean una de esas gominolas. Esas dulces, o a veces un poco saladas, de las que compraría una bolsa, pero no una bolsa pequeña, sino una bolsa enorme. Pasé de querer el mundo a mis pies a quererte a ti en mi cama. Aprendí que la frase ''los mejores momentos se viven sin ropa'' cobra más sentido cuando no eres tú quien se tiene que desnudar. ¿Y pretendes que el mundo no cambie cuando te vayas? Nos hemos jurado volver a vernos y aquí estaré cuando vuelvas. ''Recuerdo todos los momentos que hemos vivido'' ''No te olvidaré nunca'' lo has dicho. Y estas palabras no se las lleva el viento. Te quiero, te quiero, te quiero y millones de veces te quiero. Por encima de los pero y de los contras. Por encima de toda la humanidad. Te quiero sobre todas las cosas. Sobre mi cama, por ejemplo.







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