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jueves, 18 de octubre de 2012

Mi niño, mi sueño

Tengo un problema. Y no un problema de 'he vuelto a cargarme mi móvil' o un problema de esos de matemáticas que tanto me tocaban la moral. Ojalá fuera ese tipo de problema. El problema que yo tengo es que me muero de ganas de verle. No estoy pidiendo besarle, ni abrazarle, ni hacerle el amor hasta que se me desgaste la piel, que también podría ser. Pido ver su sonrisa cuando me ve aparecer, pido escucharle decirme que nunca más le llame niñato, pido verle arreglándose la camisa cuando va a salir, y pido su risa. Eso es. ¿Sabéis donde está el problema? Que no puedo. No porque no me quiera, ni porque a el no le apetezca verme. Ni porque no pueda salir. Es algo tan sencillo como tenerle a más de 300 kilómetros de aquí y 0 posibilidades de ir hasta donde está. Y me muero de ganas de oír como habla, hacerle enfadar, despeinarlo, robarle su sudadera o regalarle pulseras para que no me olvide en estos 7 meses. Mientras tanto me conformo con su foto de fondo de pantalla, y en mi habitación. Me conformo con contar los días y con acordarme de su olor a One Million y de sus abrazos y sus besos.  Me conformo con recordarle decir ''Mi fea'' mientras me acariciaba la cara. Me conformo con esperar que algún día pueda ser su almohada para dormir tal y como él me pidió. Mi problema es que la única persona por la que estoy así, es la única que puede ayudarme, pero está demasiado lejos. Ese es mi problema.

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