L.

L.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Muaaaaack

No le tengo miedo a nada y mucho menos al fin del mundo. ¿Que revienta? Que reviente. Me pillará con los 16 recién cumplidos y seguro que dormida. Eso si, no solo me llevaría por delante a mi. Llevaría por delante todo lo que he vivido. Las buenas y las malas. Lo que muy pocos son capaces de entender es que sin malas rachas no siguen las buenas, que arrepentirse de lo que se hace es muy jodido, y que si voy con prisas es porque no quiero que llegue el día en el que recuerde algo como lo que pudo ser y no fue. Yo elijo a quien quiero matar a besos, ¿y qué si es más de uno? No quiero pasar el resto de mi vida con la misma persona, no por ahora. Las cosas cambian, hoy no llueve y dentro de tres semanas puede caer un diluvio de la hostia. Pero yo no vivo de las opiniones, ni vidas de nadie, yo vivo de mi. Vivo de mis decisiones, de mis grandes aciertos y de errores de la ostia. A mitad del día ya estoy despeinada, me desgasto las uñas, me quejo por todo y agradezco cada día, me caigo, me levanto, me vuelvo a caer y me vuelvo a levantar, lloro y me río, odio el invierno y tengo grabados a fuego todos los primeros besos que he dado pero no me preocupo por los últimos. Me dicen que he cambiado porque ahora solo muestro interés por quien lo muestra por mi. Soy egoísta, aprovechada y sincera.  Un poco rencorosa pero algo olvidadiza con lo que quiero. He aprendido que no tengo por qué comerme la cabeza. Tengo mejores opciones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario