L.

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jueves, 24 de enero de 2013

Shit

Ahora sé que el tiempo no pasa demasiado lento, ni demasiado despacio, simplemente pasa. Que las cosas que no decimos, nos identifican mucho más que las que si, que las manías pueden llegar a ser odiosas, viniendo de cualquiera. Que hay gente a la que no les tiembla ni un solo músculo al mentir, y otra gente, que tampoco les tiembla nada al ser sinceros por muy duro que sea. El amor se cuida, cada día, con un detalle, con algo mínimo. La amistad se conserva, y si es verdadera, crece. La familia es lo más importante, y las únicas personas que darían el máximo de si mismos por ti, no  son tus líos, no son tus novios eternos ni son tus compis que te la clavan a los minutos de verte, son tus padres. Tengo memorizadas en la cabeza tantas canciones que podría escribir un libro con todas ellas, y que no se dude ni un segundo que todas me recuerdan a algo. Se lo que es ser feliz al 100%, pero también se lo que es estar jodida y que solo unas pocas personas te tiendan la mano. He dado muchísimo por personas que no han hecho otra cosa que fallarme, y reconozco que yo he fallado muchísimas veces, porque no soy perfecta, cometo errores, pero jamás me ha temblado la voz para pedir perdón. No voy a decir ''me da igual lo que piensen'' porque siempre, en algún aspecto, hay algo que afecta. Tampoco voy a decir que mido lo que digo y cuido lo que hago, porque si alguien conociera a la perfección mi vida en los últimos 7 meses, diría que podría controlarme de vez en cuando. Pero yo no soy una princesa, para ser sincera, no soporto los tacones ni si quiera hasta las doce y los vestidos largos los odio. Valoro con todo mi alma lo que a mi me valora, y siempre escucho aunque lo que necesite sea que me escuchen a mi. Que las supersticiones, solo sirven para comerse la cabeza y poner algún motivo a las malas rachas, por eso mi número de las suerte es el 13 y me creo los horóscopos cuando a mi me da la gana. Dicen que solo hay un amor que te marca, pues yo he tenido dos. Dos inolvidables hijos de puta que cada vez que los veo me vienen a la cabeza muchísimas cosas. Lo que si he tenido solo una, es una hermana de distinta sangre. Y creedme, suficiente. Más que eso. Ahora, sé que los trenes no pasan una vez, pasan muchas y no los sabemos ver, ahora sé que hay más gilipollas suelto del que parece, que los que se creen superiores al resto dan mucha pena, que aunque la mona se vista de seda mona se queda, que todos tenemos por donde callar y que a la gente no le gusta tomar de su propia medicina, pero conmigo eso funciona así. Ahora me rio cuando algo me hace gracia, lloro cuando algo me duele, me enfado cuando algo me toca las narices y digo lo que pienso a veces, y a veces, pues no. Ahora se que es cierto eso de que a veces soy muy borde, contestona, quejica, demasiado risueña y loca, o esodicen. Ahora se que soy feliz, por encima de todas las cosas.


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