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miércoles, 20 de marzo de 2013

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Es una pena que en momentos como este no haya un manual de instrucciones. Una guía, algo. Una especie de Índice que te indica qué partes de la vida consultar, según creces. En la página 20 aprendes a peinarte, en la 100 a hacerte tirabuzones, en la 212 como pedir perdón, y en la 300 qué hacer cuando estás colgada hasta las trancas de dos personas. Hace poco leí que hay un truco que siempre funciona: ''Cuando te encuentres ante dos opciones y tengas que elegir, simplemente lanza una moneda al aire. No solo porque por fuerza te saca de dudas, sino porque en ese breve momento en el que la moneda está en el aire, de repente sabes que cara quieres que salga'' Pues no. Ni con monedas, ni con el truco de la margarita, ni con pito pito gorgorito. Porque no hay nada capaz de sacar de dudas a una cabeza hecha un lío. No hay nada peor que estar besando una persona y pensar en otra. Ni nada como que esa otra te llame cada puto día y te regale las mayores sonrisas. Ni nada como recibir mensajes de los dos casi al mismo tiempo sin saber que hacer. Y el tiempo no cura nada porque todo sigue y lo único que se estanca soy yo. Y necesito mucha suerte. Porque lo tenía todo claro, de hecho, lo tenía todo o por lo menos no me faltaba nada. Pero un día, aparece alguien. Alguien que te queda el mundo patas arriba, alguien que tiene una sonrisa que parece que no has visto jamás, que te dedica todo su tiempo. Alguien que te cambia la vida de un día para otro sin apenas darte cuenta..