L.

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martes, 5 de marzo de 2013

Feel free

A veces hay que ser más subjetivo que objetivo. Reírse más y quejarse menos. Y de llorar ya ni hablemos. No se trata de los exámenes que tengas, de cuántos apruebas y cuantos puedes suspender, de si te han roto el corazón o de si tienes miedo a que algún día lo hagan. Jamás pienses que un mal día equivale a una mala vida, porque todo, o casi todo en esta vida tiene solución. Si suspendes un examen tendrás recuperación, y si te rompen el corazón al final llegará alguien que te lo arreglará y te lo dejará como nuevo. El problema es que somos demasiado impacientes y lo queremos todo junto, en el mismo momento. Y si hay algo de cierto en ''tiempo al tiempo'' es que este, todo lo cura. Por eso, lo que más acaba importando al final del día son las sonrisas que te sacan tus amigos o la de carcajadas que sueltas por cualquier gilipollez, ya sabes eso que dicen de que reír alarga la vida. También dicen que una persona es mucho más feliz si da 8 abrazos al día. Y eso también importara al final, las personas que te abrazan, las que te quieren, las que te sonríen, te hacen favores, las que confían en ti. Y si somos más felices cuando estamos enamorados, pues que le den al hijo de puta que te ha borrado la sonrisa y restriégale por la cara lo feliz que puedes llegar a ser sin él. Al fin y al cabo, sin duda, la felicidad no es una meta, es un estilo de vida.


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