L.

L.

domingo, 28 de abril de 2013

I can love you more than this

La de veces que me he prohibido quererte equivalen a las veces que no he podido dejar de hacerlo. Quizá, porque hay recuerdos, no se, hay sonrisas y hay lugares que siempre me recordarán a ti. No me preguntes porqué, porque no te puedo dar razones coherentes de porqué a día de hoy puedo decir que estoy enamorada de ti. Son cosas que pasan, son besos, abrazos, caricias y palabras. Son cosas que se acumulan y que no puedo parar. Por eso me encanta decírtelo. Te quiero. Y me encanta abrazarte y entre beso y beso repetirte que te quiero. Y pedirte que nunca me faltes. Y volver a decirte que te quiero. Que cuando algo va mal, fatal, o peor, tú estés ahí. Conmigo. Diciéndome que por mi matas. Y por eso también te quiero. También te quiero porque si me quedo dormida, y me despierto, y te veo sonriéndome, reviento cualquier índice de felicidad existente. Y cuando me acaricias, y me abrazas, y me haces cosquillas. Tus manos.. ¿Qué puedo decir de tus manos? Que adoro como juegan con mi pendiente del ombligo. Y si hablamos de tu espalda déjame decirte que tienes la más bonita del mundo. Y es mía. Tú eres mío. Y no lo dije yo, lo dijiste tú. ¿Y yo soy tuya? Eso dices. Y no tengo ningún problema en ello. En que seas el único que pelee conmigo echándonos aire de un secador. En que seas la primera y la última sonrisa de todos y cada uno de mis días. De lo que se que nunca me cansaría es de picarnos, de picarnos y de picarnos y después mirarnos y reírnos. Y besarnos. Y decirte otra vez que te quiero. Porque te quiero, lo sabes, ¿no?

No hay comentarios:

Publicar un comentario