L.

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domingo, 12 de enero de 2014

Wait

No me gustan las esperas. En absoluto. 
Soy impaciente hasta reventar y si algo se pasa un segundo ya me pone de los nervios. 
Siempre ha sido así. Bueno, siempre he sido así. Nunca me ha gustado tener que esperar nada y la paciencia en mi siempre ha brillado por su ausencia, siempre. 
¿Y ahora qué?
Ahora llevo meses intentando ser paciente, intentando esperar, intentando no desquiciarme por la misma historia cada día sin poder hacer nada. Y ya me ves, a pesar de que me resulte casi imposible no he dejado de sacar paciencia de debajo de las piedras para que no se me vayan las ganas de que el tiempo siga pasando como hasta ahora. 
Y es que a veces pasa. Pasa que organizas, o al menos, intentas, cada cosa que hagas, intentas hacer planes, para el presente y sobretodo para el futuro. Pero hay alguien que te los rompe todos y que es capaz de hacer que todos tus planes se vayan a tomar por culo porque volver a verle es el único plan que te queda.
Y bueno, eso es todo. Que te quiero, y poco más. 

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