L.

L.

sábado, 14 de junio de 2014

4,5

Después de chocarme muchas veces contra un muro, encontré la colchoneta. Después de mucho, mucho tiempo perdido, empecé a recuperarlo. Después de muchas penas, me llegó toda la alegría de golpe y después de haber esperado, me llegó lo más grande cuando dejé de esperar. Por eso, después de 4 meses y medio, ya se lo que quiero conmigo, lo que quiero para mi, lo único que quiero en mi. Se lo que quiero, quiero que sigan haciéndose cortas las mañanas, las tardes y las noches cuando le tengo conmigo, y muy largas cuando me falta. Quiero que nunca me falte, quiero seguir queriéndole cada día más y un poco más aún después de cada pelea, quiero sus besos en la frente cuando me estoy quedando dormida y quiero que me quiera como me quiere. Quiero multiplicar estos meses por 2, por 5 o por 15, o por todos los que pueda, quiero seguir aprendiendo a sobrellevar las cosas malas, como el lo aprende. Quiero que nunca llore por miedo a que yo le falte, quiero su risa en persona y por teléfono cuando no le veo, quiero sus llamadas diciéndome "sal a la puerta" cuando viene a verme, y quiero que esto nunca se acabe. Te quiero, mi niño, te quiero tanto que me sorprende, y a la vez no, porque lo sorprendente sería no quererte después de todo lo que eres y como eres.